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Paloma Chen, poesía y otrerización

“¿Es mi cuerpo territorio neutral cuando sufre una disociación entre mi nombre, mi rostro y mi recién estrenada nacionalidad?” 

Paloma Chen, periodista y poeta, nació en Alicante en 1998. Su trayectoria poética se ha hecho pública recientemente a través de ganar el  II Premio Nacional de Poesía Viva “ L de Lírica” 2020, recibido en la RAE, y de participar en festivales poéticos, como Irreconciliables, IX Festival Internacional de Poesía de Málaga, o Vociferio Festival de Poesía de Valencia; pese a que la escritura haya sido su refugio desde que era bien pequeña.

Su poesía, como ella afirma, parte de una experiencia intercultural híbrida, que comienza en el momento en que sus padres emigran de China y se instalan en España, donde ella nace. Así, su línea indagatoria más sólida es la búsqueda de pertenencia, fuerte experiencia personal, que la acompaña en todos sus espacios. La poeta nos expresa su gran anhelo de pertenecer a algo, a pesar de que confiese:  “Nunca lo he encontrado en el mundo exterior, pero tampoco en mi familia china”, sentimiento que le hace trasladar su búsqueda al campo poético, en el que es capaz de reconocerse en un espacio nostálgico, imaginario e inexistente.

Asume que es un lugar que está en su mente, en su familia, en sus recuerdos y también en todos los restaurantes chinos del mundo: “Me siento como en casa cuando estoy caminando por el barrio chino de Valencia.” De este afecto,  nace su proyecto audiovisual Crecer en un “chino”, en el que proyecta la voz de aquellos jóvenes descendientes de familias chinas marcada por la migración en España, que viven marcados por prejuicios y estereotipos sociales. Desde su latente humildad, Chen respeta el pensamiento de todas las personas que se reconocen en sus mismas circunstancias vitales y alega que cada una debe encontrar la forma en la que sentirse más segura. Ella, después de sufrir el rechazo externo que le hizo ver que España tal vez no era su lugar, encuentra este amparo en la diáspora china. Un pasaje que dota de significación: “La diáspora china es de las más grandes. Se instala en el sudeste asiático, en América y en Europa, por ejemplo. Y es aquí donde pertenezco: a esta comunidad universal que desciende de la comunidad china y que está marcada por la historia del viaje, de la aventura y de la inmigración. Es una historia subversiva: ir a otro lugar a tener hijos extranjeros.”

Su  autobiografía es fundamental en su obra, aunque mantiene firme su rechazo hacia el concepto de poesía confesional asociada, sobre todo, a las mujeres en una tendencia machista de considerar conceptualmente la obra femenina. Hablemos, pues, de la circunstancia social, de la vida cotidiana y de la experiencia, nos sugiere la poeta. Por ello,  no considera la poesía un arte sagrado o individual que se vincula al genio creador, sino que lo concibe desde una producción colectiva y circunstancial que, personalmente en ella, nace de la diáspora china, de sus vinculaciones y experiencias.  Contempla también la escritura sin estímulos, desde el interior de una persona, pero desde la consciencia de que ese devenir está conectado a una comunidad y así a todas las personas. 

Escribir desde el margen (el borde o la orilla) es, para ella, un resultado natural, ya que es el lugar que siempre ha habitado. Desde su subjetividad, lo define como una circunstancia desde la cual ha crecido, prosperado y desde donde, a día de hoy, resiste. Por ello, al no considerarlo un mérito, no es para ella un orgullo personal, aunque se sienta orgullosa de sus orígenes y condiciones. Añade en su poesía, además, el concepto de “herida”: una herida migratoria, en su caso, que permanece abierta y que resignifica en su creación. Es una unión y no un grito de guerra: “Esta herida es como mi casa: está abierta. Voy a dar la bienvenida a las personas a pesar del daño que nos ha hecho la sociedad. No nos vamos a cerrar, vamos a seguir abiertos y amorosos.”

Reconoce que no cree en nada, no cree que nada tenga significado. Sin embargo, más allá de este nihilismo, considera que nuestra tarea es asignarle el significado a todos los elementos y de esta manera vivir con ello, consecuentes y conscientes de este proceso. Por lo tanto, estima que los significados se pueden cambiar y este hecho no lo hace menos tangible o menos significativo, sino todo lo contrario: “Vamos a dejar de estar tan ensimismados en nosotros mismos, en nuestros problemas  y vamos a ampliar la mirada a ver qué les interesa a las personas.  Desde ahí, nos preguntaremos qué es todo eso y, sobre todo, qué es lo que me interpela a mí, qué es lo que me conmueve, porque en gran medida eso también me define. Soy una persona interesada en averiguar mi situación en el mundo y lo que puedo hacer para dotar de significado a cosas que, en el fondo, yo sé que no tienen ningún significado.”, defiende.

Le interesa, por tanto, todas las entretelas de la comunicación, las alianzas tejidas y los procesos de intercambio entre personas. Así, proclama que se define en relación a los demás y percibe la poesía como una experiencia conjunta de escritor y lector, donde el poeta siembra las palabras y el lector las recoge, ambos a la par siempre, como un mismo ente; a pesar de que ella sienta que uno escribe para sí mismo porque tiene una necesidad absoluta de ello, tenga o no tenga lectores. Paloma enuncia: “Lo que hago yo todo el rato es hacerme preguntas, sean coherentes o no” y, desde ahí, escribe.

Por ello, el ejercicio de la escritura ha sido vital para definir su identidad y su obra creativa, permitiéndole decidir un espacio de su historia, de su voluntad y de su vida. Chen se emerge en las preguntas: las lanza hacia lo externo y hacia sí misma. De esta manera, comienza a delimitar su escritura, en la cual, centrándose en sí misma, ve una diáspora que tiene sus mismas dudas. “Mi poesía, aunque no defina nada, es capaz de transmitir el sentimiento de pertenencia que tanto he buscado, a través de vivencias, experiencias y dolores compartidos.”  La poeta hace uso activo y consciente del lenguaje poético porque le permite ampliar la mirada y no limitarse al lenguaje expresivo ya existente, sino situarse en una lucha constante, que le permita acceder finalmente a la transmisión de un mensaje brillante. Y, ahí, ya no importa que este mensaje haya sido enunciado durante toda la historia de la humanidad, porque habrá sido capaz de encontrar una voz propia.

De esta manera, a través de su lucidez expresiva, defiende la libertad y es, por ello, que recurre a la poesía, para poder transmitir significados estructurando la palabra. Una libertad dual porque es consciente de que  todos aquellos que perciban su arte van a crear una conversación y una respuesta. Mantiene así que  la poesía es mucho más libre e interpretativa que el propio poder de la creación. 

Esta libertad la manifiesta a través de la unión de idiomas (chino y español) en su poética y el uso del verso libre, que le permite sobrepasar la métrica y conseguir que las palabras y las estructuras no la dominen y lograr, en última instancia, que el lenguaje limitado no la limite con el fin de ensanchar la expresión y romper el statu quo, al menos desde un espacio idealizado. Así, prima en ella el interés en la creación del lenguaje y sus relaciones. Sumergida en las poetas, Marylin Chin y Gloria Anzaldúa, porque, como ella,  intercambian las lenguas, más que como recurso literario, como vivencia personal; Paloma Chen se ve incapaz de expresar la totalidad de su mensaje sin utilizar diversos conceptos de diferentes idiomas. 

Chen, partiendo de su lengua materna (español), desde la cual propone su escritura, nos concede una de sus reflexiones más personales: “¿Por qué este idioma (el chino) que encaja con mi cara no es mi lengua materna?”. Esta cuestión le hizo rechazar el español, pero es hoy cuando revierte ese sentimiento y escribe por todos los años en los que la rabia se apoderaba de ella. Con los años, cada vez se siente más cómoda escribiendo en él y eso, le hace sentirse cada vez más libre y conseguir nuevas propuestas creativas. Así, desde el ensimismamiento que le produce la estructura del lenguaje, considera que es cautivadora la dinámica que te permite ver una lengua desde el exterior. Es decir, ser capaz de ver una lengua desde fuera, analizarla y conseguir ser más cuidadoso con las composiciones. 

Desde pequeña se refugia en las letras y así, en primera instancia, confiesa que por encima del periodismo quería vivir de escribir sin importarle sobre qué porque era el único espacio en el que se llegaba a sentir significativa. Sin embargo,  años después reconoció que no aceptaba cualquier cosa. Por ello, Paloma nos demuestra con sus versos que es capaz de sobreponerse a sus circunstancias y desde ahí, apelar a la emancipación de toda etiqueta, para, después, bajar a la realidad de nuevo  y subvertirla. Proclama que la literatura le cambia la vida porque esta no debe ser entendida desde lo racional, sino que se posiciona en la supresión de la lógica y relega la lectura a las emociones, a pesar de que las personas seamos una mezcla de todo ello. 

En definitiva, la poesía, y el arte, en general, lo considera un medio subversivo y revolucionario porque es, definido por ella como, “un rayo que te saca del ensimismamiento, que te parte y te deja la imagen”, acercándose a la fotografía o a la pintura más abstracta y a la performance, en ocasiones. Además, añade: “Te hace darte cuenta de que estás vivo. Con el lenguaje poético uno puede hacer lo que quiera y esto puede suponer una revolución para aquellas personas que lo leen. El arte, en el instante que llega a otra persona, es interpretado, y esa interpretación aunque no la veas, va a estar ahí. Hay que saber diferenciar las intenciones de las consecuencias.” Por ello, ante todo, no asume la palabra belleza en su obra porque connota normatividad:  “La poesía que leo, que me gusta, no es bonita. Es una poesía que me interpela, me sugiere, me estremece y me atraviesa.”

Invocación a las mayorías silenciosas

(En respuesta a la Invocación a las minorías silenciosas de June Jordan)


el talante integrador de la sociedad blanca es una película de quentin tarantino
la sirenita no puede ser negra
es inverosímil
ya sabe usted

no está en los ODS
y los negros no tienen cola de pez

HOY invoco a las mayorías silenciosas:
hemos venido a robar los trabajos
de los mejores ciudadanos
los que pagan impuestos y votan cada cuatro años

hemos venido a robar la manta en la que vendéis nikes
he venido de un Love Hotel llamado Asia a robarle el primer beso a harry he venido convirtiendo crisis en oportunidad
apadrinada, tolerada y aleatoriamente parada

he venido a llenar de rostros orientales los catálogos de las ong:
mujeres emprendedoras con los ojos operados,
niños lavaplatos explotados,
CEOs de éxito migrantes y racializados

he venido a construir en la plaza del ayuntamiento una estatua de Mao
a ordenar el viento y el agua de este luan qi ba zao

a dar sermones desde el púlpito
道可道非常道名可名非常名

a vender citas previas para renovar NIEs y DNIs
a ver vídeos de Mishima Yukio hablando en inglés
los fascistas de antes sí que tenían clase, joder!

como el mezcladillo de mercamujer
esa soy yo
portavoz del glorioso partido comunista
llámeme paloma chen
chen paloma
chen cong hui
chiñola diáspora
huayi huaqiao huaren

yo soy el virus
confucio tiene la culpa de todo
harrison canta my sweet lord en un pabellón rojo
qué es el arte sino plagio y decoración
qué es la política sino hashtags nutriendo la revolución


HOY INVOCO A LAS MAYORÍAS SILENCIOSAS
HOY INVOCO FILTRO Y TRADUCCIÓ
NHOY INVOCO ESPEJO, CONTAMINACIÓN
AULLIDO DE FLAMENCO VENIDO DE ABYA YALA
VOCIFERIO FLUIDO EN LO IMPURO LO MIXTO LO MESTIZO EL OXÍMORON EL CRISOL


hoy invoco a mis hermanas silenciosas:
nuestra historia está escrita en varios idiomas
los que solo entendíamos en la infancia

No nos pertenece nada
solo pertenecemos a la tierra
y a la suave cadencia de las palabras intraducibles

Os espero a vosotras y a las otras

a vosotras
a todas las de las mayorías silenciosas
las de las identidades fronterizas
las del alto al fuego
a vosotras
porque mi casa es vuestra casa
porque mi casa nunca está cerrada
porque nuestra casa
es la única
herida que
deberá
quedarse
siempre abierta